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9 dic 2011

La importancia del regreso de Black Sabbath

 En medio de especulaciones, burlas, meditaciones energéticas y miles de comentarios sin sentido, finalmente el bendito 11/11/11 nos dejó una certeza: vuelve Black Sabbath. El anuncio del regreso se dio no solo en el día que todo supuestamente iba a explotar, si no también el día de los veteranos de guerra estadounidenses, algo por demás simbólico tratándose de estos señores mayores que todavía no piensan en el retiro, por fortuna.
La formación original de Black Sabbath, es decir, Ozzy Osbourne en voz, Tony Iommi en guitarra, Geezer Butler  en bajo y Bill Ward en batería, volverá el 10 de junio de 2012 en el festival Download, en Inglaterra. Luego editará material nuevo, como no lo hace desde 1978, lo que equivale a decir 34 años después. Pasado esto, piensan salir a mostrar las nuevas canciones en una gira mundial, de la cual por el momento no hay más datos, pero dicen, dicen, los traería por Sudamérica en 2013.
No es la primera vez que estos monstruos eternos se reúnen luego de que echaran a Ozzy de la banda en 1979. Lo hicieron 4 veces, pero el fruto en cuanto a composiciones nuevas fue magro, apenas dos temas para su disco Reunion de 1998. Y la cosa no pasó de eso, de juntarse por un rato. Esta vez, sostienen, la cosa es diferente. Según Tony Iommi es “ahora o nunca”. Si no fuera que lo dice un sesentón con tanto rock encima, uno pensaría que lo plantea por una cuestión referente al avance irremediable del reloj biológico. Pero no, al contrario, ellos se encuentran muy bien en general y Ozzy en particular está pasando por una etapa saludable inédita en su vida.
A 43 años de su formación Black Sabbath sigue siendo gran noticia. Este no es un regreso mas. Es la vuelta de una banda que literalmente inventó, creó, le dio el sonido, la identidad, el estilo y la poesía a un género, por supuesto, el heavy metal.
Desde que aquellos jovencitos sin expectativas, oriundos de Birmingham, una ciudad fabril que tenía muy poco reservado para ellos, decidieron comenzar esta historia, editaron 8 discos con la alineación original, gracias a los cuales delinearon un estilo inmortal y quedaron como referencia inamovible para varias generaciones. Un legado que no solo comprende la fundación del genero metalero, si no que también influyó y sigue inspirando a miles y miles de músicos de los estilos más diversos.
Vuelve Sabbath en el 2012. Realmente no sé si el público estará esperando que den algo nuevo relevante. Se trata de una de esas bandas que está metida tan profundamente en las propias estructuras del rock, que ya hizo tanto por el mismo, que cambió tan radicalmente la forma de hacer música, que logró contribuir de forma tan fundamental a un cambio cultural, que ya no se le puede pedir más. Seguramente va a ser una gran oportunidad para que cientos de miles en todo el planeta puedan acercarse a ellos para devolverles con cariño, gratitud y respeto parte del inmenso legado que nos dejaron. Y si el fin del mundo es de una buena y puta vez en el 2012, Black Sabbath es una excelente cortina musical para acompañar el momento en el que todo termine.

18 oct 2011

Faith No More


En unos días, el mes que viene, se vuelve a presentar en nuestro país Faith No More por segunda vez desde su regreso, después del gran show que dieran en el club ciudad el 1º de noviembre de 2009. Pasaron 14 años ya desde su última producción de estudio, Album of the year de 1997, y por lo que parece no piensan sacar disco nuevo por el momento.
¿Por qué sigue siendo interesante verlos en vivo? Por varias razones. Muchas bandas vuelven a nuestro país aunque no tengan nada nuevo que presentar, aunque “su” momento haya pasado hace mucho tiempo, aunque no sean los integrantes originales siquiera en muchos casos o queden pocos de los mismos y en otros casos, como Waters, vengan a presentar material compuesto hace más de 30 años.
Este no es el caso de Faith No More, a pesar de su sequia discográfica. Siguen vigentes por el show que dan. Porque la banda suena súper ajustada como si no se notara el paso del largo tiempo de parate que tuvieron, 11 años. Y porque Mike Patton es sin dudas un privilegiado, que sigue cantando lo que quiera y como quiera, demostrando que está entre lo más alto dentro de los cantantes de su generación. Por voz, por técnica, por recursos y por despliegue en el escenario. Además, tienen una gran obra por detrás, que los sustenta. 6 discos de estudio por los cuales se convirtieron en una de las bandas más innovadoras e interesantes de finales de los 80’s y sobre todo de los 90’s. Luego de dos discos editados con Chuck Mosley en voz, We care a lot de 1985 y Introduce yourserlf de 1987, es con el tercero, en 1989 y con el debut de Patton en la voz que la rompen en serio y se dan a conocer al mundo entero. The real thing es un discazo, uno de los mejores de la banda, por temas como From out of nowhere, Falling to pieces, Edge of the world, el cover de Black Sabbath War pigs y, por supuesto, su primer mega hit: Epic. Una placa que sintetiza su única combinación de géneros, que incluye funk, rap, metal, punk, post punk, hip hop, jazz y electrónica.
En 1992 publican Angel dust, segundo con Patton y el primero en el cual él colabora con la composición de las canciones. Si bien el éxito comercial no fue tan rotundo como con su antecesor, en este hay varios temas que luego se convertirían en clásicos de su repertorio como Land of sunshine, Caffeine y los geniales Midlife Crisis y A small victory.
En 1995 sacan King for a day, fool for a lifetime, donde siguen demostrando que su obra iba a ser de calidad y pareja, ya que gracias a canciones como el hit del disco Evidence, junto a otros temazos como Ricochet, The gentle art of making enemies y el poderosísimo Digging the grave, terminan de redondear otro gran álbum.
En 1997 con su última producción de estudio, Album of the year, tiran los últimos clásicos que iban a componer, Colission, Last cup of sorrow y el extraordinario Ashes to ashes.
Por todas estas razones, por estos discos, porque están tocando tan bien como siempre y porque Patton es un show en si mismo que merece ser visto, es que Faith No More sigue siendo noticia por estas tierras.

21 sept 2011

Ozzy Osbourne / No More Tears

                El sábado pasado, 17 de septiembre, se cumplieron 20 años de la salida de No More Tears, discazo del hoy abuelito (62) y siempre príncipe de las tinieblas Ozzy Osbourne.  No es un disco cualquiera, si no uno de los puntos más altos de su carrera solista. Ozzy, como ya sabemos, después de integrar y ser miembro fundamental de Black Sabbath, la banda que literalmente inventó al género heavy, fue despedido y comenzó junto con la década de los 80’s su carrera en solitario. Con altibajos, claro. Después de 2 discos con el memorable Randy Rhoads en viola y colaborando con las composiciones, a partir de la muerte de este es que también comienza una etapa de incertidumbre, personal y musical, que tendría fin varios años después, luego de algunos discos olvidables, gracias a No More Tears.
Fueron varias las razones que hicieron que Ozzy vuelva con todo en los 90’s. En primer lugar, si bien estaba trabajando con él desde la placa anterior, No Rest for the Wicked, es en No More Tears donde Zakk Wylde demostró que no iba a ser uno más de los guitarristas que entraban y salían si no que iba a quedarse por un largo tiempo, aportando su evidente talento como violero pero también como compositor.
Y si de composición de este álbum hablamos, no es un dato menor, es un hecho fundamental que Ozzy haya ido en busca de la ayuda de su viejo amigo Lemmy Kilmister, quien aporta las letras de 4 canciones. En batería Randy Castillo hizo lo suyo mejor que antes y además colaboró en la composición, en los teclados estuvo John Sinclair y en bajo, una curiosidad, que también sirvió para que el disco fuera exitoso: Bob Daisley fue el bajista durante casi toda la grabación del álbum, pero fue Mike Inez, quien se suma sobre el final de la misma, para reemplazarlo a Bob y quedarse, el que aportó algo fundamental: la línea de bajo del tema que le da título a la placa, No More Tears. Temazo absoluto, 7 minutos y pico de una banda inspiradísima, uno de los pilares del suceso que hizo que Ozzy retomara su posición de Dios del Metal y la ostentara hasta el día de hoy.
Mr. Tinkertrain rompe todo abriendo el disco, luego de unos segundos de una grabación sacada de un corto de Stephen King de 1978, donde unas chicas juegan y preguntan “¿donde esta ella?”. Con Ozzy para su mal, ya que este tema habla de abuso infantil, perdida “compulsiva” de la virginidad y otras atrocidades, en la voz del autor de estos actos criminales. “¿Querés algunos caramelos niñita? Vení un poco más cerca, te voy a mostrar un mundo nuevo esta noche” y “tengo un boleto de ida para llevarte del otro lado, vení sola y no seas tímida”, solo dos frases de este temazo pedófilamente polémico.
Ahora las colaboraciones de Lemmy: sacando el pasable Desire, las otras son importantes. Juntos Ozzy, Zakk Wylde y Lemmy hacen Mama I’m Coming Home, una gran balada, algunos dicen dedicada a Sharon a quien él suele decirle “mamá”. Mmmmh. El mismo trío compuso Hellraiser, tema muy conocido que al año siguiente grabaría Lemmy con Motorhead en una versión algo diferente, ambas, geniales. Y los tres, junto al batero Randy Castillo, harían I don’t want to change the world, otro gran tema, poderoso, ganchero y con una letra que dice “yo no cambiar al mundo, yo no quiero que el mundo me cambié a mi”.
Por si fuera poco con estas canciones, este disco también tiene un par más de baladazas, además de Mama I’m Coming Home, claro. Más sencillas, igualmente poderosas y encantadoras: Road to Nowhere y Time After Time, el complemento ideal para redondear un gran, gran disco.